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Por qué no dejo que la IA escriba por mí

Uso IA todos los días para programar y para mover Delonix. Pero lo que lleva mi nombre lo dicto yo. No es romanticismo: es negocio.

Libreta con notas a mano, un bolígrafo y un café sobre un escritorio de madera.

Te voy a confesar algo raro para un tipo que vive de la IA...

Uso IA todos los días. Para programar, para organizar Delonix, para preparar reuniones, para resumir documentos larguísimos que nadie quiere leer (yo tampoco). Hay días en que tengo más conversaciones con Claude que con personas, y mi esposa lo puede confirmar jajaja.

Pero lo que lleva mi nombre... eso no lo escribe la IA.

Ni este post, ni mis publicaciones de LinkedIn, ni lo que digo en los episodios. Yo lo dicto. La IA transcribe, ordena y me corrige las tildes (que Dios sabe que las necesito). Pero no le dejo agregar ni una idea.

¿Por qué? Déjame explicarte, porque esto le aplica a tu negocio más de lo que crees.

1. La gente ya huele el texto de IA

Tú lo has visto. Esos posts que empiezan con "En el dinámico mundo de hoy..." y terminan con una lista de cinco puntos con emojis de cohete. Todo suena bien, pero nada suena a nadie.

Tus clientes también lo ven. Y cuando lo ven, piensan una cosa muy simple: "si no se tomaron el tiempo de escribirme, ¿se van a tomar el tiempo de atenderme?"

Las plataformas lo saben también. Cada vez premian menos el contenido genérico hecho en serie. No te voy a tirar un porcentaje inventado, pero date una vuelta por tu propio feed y dime si no le pasas por encima a todo lo que suena a plantilla.

2. Lo que vendo es criterio, no texto

Piénsalo así: si un dueño de negocio me contrata, no me contrata por las palabras bonitas. Me contrata porque quiere saber qué hacer con la IA en su empresa, qué no hacer, y en qué orden.

Eso es criterio. Y el criterio sale de haberte equivocado, de haber construido cosas que no funcionaron, de haber visto un negocio por dentro.

Si dejo que la IA escriba mis ideas, lo que publico es el promedio de internet. Y el promedio de internet no sabe cómo funciona una distribuidora en Santiago ni un taller en La Vega.

3. Escribir es pensar (y no quiero dejar de pensar)

Esto lo aprendí con el blog viejo, allá por 2016. Escribía para otros, pero el que más aprendía era yo. Ordenar una idea para que otro la entienda te obliga a entenderla tú primero.

Cuando le pides a la IA "escríbeme un post sobre X", te saltas justo esa parte. Te entrega algo que se ve terminado... pero tú no pensaste nada. ¿Y sabes qué pasa cuando alguien te pregunta sobre eso en una reunión? Exacto. Te quedas en blanco.

Entonces, ¿para qué sí uso la IA?

Para todo lo demás. En serio. Así se ve mi flujo real:

  1. Yo dicto la idea en voz alta, desordenada, como te la contaría en un café.
  2. La IA transcribe y la ordena en párrafos, sin agregar nada nuevo.
  3. Yo leo y corto lo que no suena a mí (siempre hay algo).
  4. La IA revisa ortografía y me dice si algo no se entiende.
  5. Yo decido qué se publica y qué no.

La materia prima es humana. La producción es de la máquina. Ese es el trato.

Lo que esto significa para tu negocio

No te estoy diciendo que no uses IA para escribir. Te estoy diciendo que tengas clara la línea. Unas preguntas para tu equipo:

  • ¿Los mensajes que le mandan a tus clientes suenan a tu negocio o a un robot educado?
  • ¿Alguien revisa lo que la IA escribe antes de que salga?
  • ¿Tu equipo usa la IA para pensar menos o para hacer más?

Una regla sencilla que le recomiendo a todo el mundo: la IA puede redactar, pero una persona firma. Si nadie está dispuesto a poner su nombre debajo, no sale.

Es así de simple.

Ahora dime tú: ¿en tu negocio quién escribe lo que ven tus clientes? Si tienes un reto con esto, mándamelo y lo resolvemos en el show (sin nombres, te lo prometo).

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